¿Cuales son los beneficios de practicar Tai Chi Chuan?

      Esta es una pregunta que surge con frecuencia a cerca del TCC y sobre la que hay una gran leyenda a cerca de sus milagrosas propiedades.

     Lo primero es intentar centrar en que campos es razonable esperar mejoras y en cuales no tanto. Mi maestro siempre decía que los beneficios de nuestro Tai Chi Chuan giraban entorno a tres pilares, la Salud, la Longevidad y la Habilidad Marcial.

       En esta ocasión me voy a centrar en la salud, que es donde el TCC ha logrado una mayor fama y difusión.

       En primer lugar hay que entender que el dedicar una hora a la semana a realizar una forma, como si de un lento baile de tratara, proporcionará unos beneficios muy reducidos y equivalentes a realizar un paseo de duración equivalente. Para que la práctica de una forma posea las virtudes que se le atribuyen, son muchos los factores que ha de contener en su interior y que sólo se pueden entrenar de forma efectiva tras una práctica y entendimiento prolongado en el tiempo y que suelen ser fruto de una variada colección de entrenamientos básicos y no tanto de la mera repetición de una determinada secuencia. Eso es algo que implica un trabajo muy duro y por supuesto muy alejado de la imagen de “relax” y “disfrute  perezoso” normalmente asociado a la práctica del TCC.

     El entrenamiento global pasa por la práctica de ejercicios básicos, chikung, formas y entrenamiento por parejas. La suma de todos ellos es lo que proporciona los beneficios esperados.

      ¿Que es razonable esperar del Tai Chi Chuan en el ámbito de la salud?. Lo primero que uno nota al empezar a entrenar en muchas ocasiones es un agravamiento leve de todas sus dolencias. La razón es doble, por un lado nuestra capacidad para “escuchar” al propio cuerpo aumenta notablemente y adquirimos “dolorosa consciencia” de todo lo que no va bien. La segunda es que el proceso de autocuración, suele “despertar” dolencias latentes. No obstante, esto es algo que cuando se da, resulta pasajero.

       En poco tiempo, la salud general empieza a mejorar, reduciendo y eliminando ciertos síntomas y enfermedades “menores”, como el estreñimiento, malas digestiones, trastornos del sueño, pies y manos fríos, etc. La eliminación de todas estas dolencias que en su estado más leve padece prácticamente toda la población, nos hace ser conscientes de que nuestro estado de salud “normal” es en realidad un tanto precario y una vez que uno recupera una salud “real” de normalidad se da cuenta de lo mala que era su salud y de la poca calidad de vida que tenía antes de iniciarse en el TCC.

      Personalmente, creo que nunca había podido respirar por la nariz de forma normal hasta que no llevaba ya unos meses entrenando. Eso supone que te despiertas con a garganta y la boca seca y la posibilidad de sufrir catarros, ronqueras, afonías, etc, crece de forma notable sobre quienes respiran por la nariz. No fui consciente de lo mucho que se reducía mi calidad de vida con esa forma “normal” de respirar en mi, hasta que una vez recuperado, mi alergia de primavera me taponó la nariz y me vi obligado a respirar de nuevo según los antiguos y altamente molestos patrones anteriores. Otra “dolencia menor” pero muy molesta que pasó a ser un triste recuerdo del pasado, son los pies  manos fríos, sobre todo en invierno. Los que me conocen pueden dar fe de que salvo ocasiones muy puntuales y generalmente asociadas a la falta de sueño, mis manos están siempre extremadamente calientes en invierno.

      Según uno recupera su “salud normal”, el entrenamiento continúa haciendo efecto y dolencias más graves se van mitigando o incuso desapareciendo. Así hay documentados casos de recuperación completa de migrañas, úlceras gástricas, asmas y alergias y otras dolencias de moderada gravedad. Estos logros ya implican una práctica de una duración e intensidad considerables. Es decir, esa recuperación no resulta “gratuita” sino que es fruto de un considerable esfuerzo personal.

      Simultáneamente, la “salud normal” se ve fortalecida de modo que nuestra resistencia a agentes externos se ve notablemente incrementada. Resistencia al frío, calor, sueño, hambre, sed, cansancio, etc. Y también a enfermedades “leves” como catarros, gripes, que pasan a ser recuerdos del pasado, pues no te afectan o en el peor de los casos, ponen de relieve otro beneficio del entrenamiento que es el aumento de la velocidad de recuperación, de modo que una gripe se pasa en dos o tres días y lesiones como cortes, golpes, torceduras, etc, se recuperan en tiempos más cortos de lo habitual y con menos molestias.

      ¿Es razonable esperar curaciones milagrosas por la práctica del TCC?. Pues más bien no. Todo lo que sea “milagroso” por lo general no casa bien con “razonable”. Es cierto que casi cualquier enfermedad puede curarse si el cuerpo pone en marcha sus defensas, pero el hecho de sufrir una enfermedad implica que esas defensas no han funcionado hasta ese momento y por supuesto mediante la práctica podemos fortalecerlas, pero partiendo de una situación de debilidad. Así pues los beneficios reales del TCC en el campo de la salud van más de la mano de la prevención que el de la curación.,que no negaremos, pero en la que tampoco podemos poner una fe ciega.

       Es ese estado de buena salud a prueba de bombas, lo que ha de ser objetivo del practicante y que en todo momento ha de regir la pautas de entrenamiento.

      En el argot técnico de TCC hay un término “chingshen” o “Espíritu de vitalidad”, que es nuestro objetivo último en lo que se refiere a la salud. Es un estado de vitalidad y dinamismo que en si mismo implica gozar de una excelente salud a la vez que la alegría de disfrutarla.

      ¿Como se logra alcanzar un espíritu de vitalidad intenso?. La respuesta es simple, practicando de forma constante y razonablemente intensa. De la colección de prácticas que practico habitualmente, son dos las que considero más necesarias a la vez que efectivas. La primera es la práctica constante y comprometida del  Zhangzhuang o posturas estáticas.

      Al respecto, me recuperé de forma completa y radical de un esguince de tobillo que se repetía con frecuencia dada la debilidad residual en la zona tras la lesión (una accidente corriendo en el parque). Desde entonces, en 20 años me habré “torcido el tobillo” por un traspiés tres o cuatro veces y NUNCA más ha supuesto lesión alguna. De hecho una de las primeras sensaciones que recuerdo de mis inicios es “sentir” un enorme fortalecimiento de los tendones de todo el cuerpo.

       “Chingshen” es el resultado último de una buena salud y afecta tanto a a salud física propiamente dicha como a la salud anímica, al estado de ánimo con el que te enfrentas al día a día.

      ¿Y como funciona?.

      En la teoría clásica del TCC y de la medicina china, hay complejas teorías para explicar todos los procesos, fundamentados en los conceptos de Ching (esencia), Chi (energía) y Shen (espíritu). El problema de estos conceptos es que no tienen correspondencias directa con términos de nuestro idioma y cultura.

      “Ching” o “esencia” está relacionado con la fuente de energía básica del cuerpo en su dimensión más orgánica. Dicho de otro modo, tiene que ver con el metabolismo en todas sus dimensiones. La práctica correcta, aumenta la actividad metabólica, pero manteniéndola equilibrada, que es tanto o más importante que activarlo cuando esta “adormilado”.

      El metabolismo está controlado por el sistema hormonal, que en adultos sigue este proceso básico. Las hormonas sexuales (estrógenos y testosterona), entre otros efectos, activan o reducen la actividad de las glándulas suprarrenales, cuyas hormonas, entre otras funciones, regulan la actividad del tiroides, que es quien en definitiva controla el metabolismo asociado con la nutrición. Por supuesto, todo esto es extremadamente esquemático y simplificado, pero nos da las claves de como funciona el entrenamiento de chikung (qigong) en la dimensión de la salud.

      El ejercicio físico, siempre aumenta la producción hormonal y como resultado de ello se incrementa la intensidad de los procesos metabólicos. Basta con comparar a una persona activa con una sedentaria. Sin embargo, la práctica de Chikung o de TCC en su faceta de salud, lo hacen de modo más armónico, en tanto y cuanto por un lado, está diseñado para evitar excesos durante la práctica que puedan resultar perjudiciales, como sucede en la nada saludable práctica del deporte de élite y por otro enfatiza en su acción sobre órganos y glándulas, frente a músculos en la metodología del deporte occidental.

       Sobre el Chi en este ámbito. Digamos que se trata de la herramienta que nos permite actuar sobre el “Ching” y que de forma muy simplificada, se relaciona con la respiración y la intención.

       El Shen o “espíritu”, en este ámbito de la salud, quedan en el manejo de las intenciones y actitudes. Aunque hay mucho más, podemos decir que se trata de la voluntad y actitud con la que dirigimos nuestra práctica.

       Así como relacionar Ching con el metabolismo es algo relativamente simple, no sucede lo mismo con Chi y Shen, que entra en relación con aspectos mucho menos evidentes y no fácilmente relacionables. Tan complicado que aquí termina esta entrada al respecto.

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