Energía interna.

Aquí estamos ante otro de esos temas que siempre resultan complicados y polémicos.

La “energía interna” o más apropiadamente “Chi” cuando hablamos de TCC, son términos propios de a cultura china y en general oriental, que no tienen traducción directa en la actual cultura occidental.

No la tiene, entre otras cosas, porque es un término enormemente genérico, que se usa para denominar a demasiadas cosas, muchas de las cuales si tienen traducción directa a nuestro idioma y además, están claramente diferenciadas entre si.

Las palabras nacen con la necesidad de denominar a todas las cosas y diferenciarlas. El concepto de “chi”, según mi impresión, nace de la necesidad de darle nombre a unas sensaciones subjetivas, fruto de ciertas prácticas y experiencias.

Aunque estas sensaciones son subjetivas, si es cierto que se repiten de un modo bastante similar en todas las personas que experimentan con el mismo tipo de prácticas, lo cual nos lleva a pensar que hay una lógica en creer que existe “algo” que las genera y es común y compartido en todas esas experiencias. De ahí a ponerle un nombre, hay un solo paso y en el idioma chino ese es “Chi” (Qi en Pinyin).

La “energía interna” es algo muy simple, cuando posees un control superior sobre tu cuerpo, empezando por un elevado nivel de consciencia corporal, eres capaz de optimizar todos los recursos que tu cuerpo precisa para realizar una acción. Y me refiero a “algo” que excede al simple control del movimiento y destrezas de equilibrio, elasticidad , velocidad y fuerza, más que nada por que la consciencia corporal que nos ocupa, te permite usar recursos que por lo general no son de carácter “voluntario”.

Esa “energía interna” tiene mucho que ver con el uso de mecánicas corporales y de mecanismos neuro-musculares que no son innatos, sino que deben ser desarrollados, por caminos, además, que muchas veces resultan un tanto desconcertantes.

Pero de momento, de “Chi” no hay nada. Bien, al poner énfasis en formas de entrenamiento introspectivas, uno pasa a darse cuenta que bajo las sensaciones evidentes asociadas a una acción, hay otras, más “apagadas” en principio, pero que nos proveen de la capacidad de reconocer en mayor profundidad la calidad y cualidad de cada movimiento o acción, ya sea física o del plano mental.

Este conjunto de sensaciones, en el ámbito del TCC, se asimilan con una sensación de flujo en el movimiento y de plenitud en otras circunstancias. Y así como se activan en el movimiento y mediante un trabajo intenso de introspección, llegamos a ser conscientes de las mismas, una vez descubiertas y potenciadas, experimentamos que dichas sensaciones no son absolutamente dependientes del movimiento, sino que pueden ser activadas simplemente con la intención.

El siguiente paso es darse cuenta que si bien el movimiento físico fue el que inició este tipo de sensaciones, una vez conscientes de las mismas y adquirido cierto control, pueden ser ellas el motor del movimiento y no una simple consecuencia del mismo. Pasan de ser un efecto, a ser “la causa”.

Por supuesto, todo esto puede ser explicado como una simple alteración de la percepción, que en cualquier caso lo es, pero nos lleva con facilidad a pensar que pueda tratarse de un tipo de “sustancia inmaterial”, puesto que no hay forma de analizarla, o influidos por esa característica, un tipo de “energía” de naturaleza indeterminada pero “innegable”.

¿Innegable?. Lo cierto es que lo que no se puede demostrar, tampoco se puede afirmar. Puesto que que el “Chi” no tiene forma alguna de ser medido y que todos los intentos en esa vía, proporcionan en el mejor de los casos resultados muy parciales que no explican el total de fenómenos y sensaciones que se le adjudica a este concepto, llevan a ser cautos a la hora de afirmar que el “chi” existe como algo material. Del mismo modo, puesto que las sensaciones y experiencias se repiten, no podemos dejar de pensar que “algo debe de haber”.

Mi punto de vista al respecto es muy pragmático. Ni se que es exactamente el “Chi”, ni se si existe o es una mera alteración de la percepción, ni me importa. Lo único que me importa es que utilizando ese concepto, puedo acceder  ciertas habilidades que desde luego si que son “reales”. Fuera de esto, discutir sobre la existencia del “Chi” es una pérdida de tiempo que podrías emplear en algo más útil, pues no es previsible llegar a ninguna conclusión tajante.

Sin embargo, si practicas TCC, es igualmente absurdo negar el concepto del “Chi”, pues es la clave de muchas materias. Lo más simple es usarlo y disfrutarlo. Y resto, se lo dejamos a los filósofos.

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2 pensamientos en “Energía interna.

  1. La electricidad, ni la gravedad se ven, solo se conocen sus efectos. Hace 500 años hubieran tachado de loco a alguien que hubiera afirmado que un objeto girando a gran velocidad produce una fuerza que puede enviarse mediante un hilo de cobre a muchos kilómetros de distancia y que, una vez allí puede destruir a quien se le ocurra tocar el hilo en cuestión. Sin embargo esa propiedad de la materia está ahí desde el big bang. Cualquiera que practique Chi Kung o Tai Chi con un nivel medio puede notar perfectamente los distintos campos magnéticos que se generan en el cuerpo y en su contorno. Es más, ni siquiera es preciso practicar ninguna disciplina oriental para percibir esa vibración.
    La Bioelectricidad, una moderna especialidad científica rayana entre la biología y la física se ocupa de estudiar los procesos y fenómenos electromagnéticos que se generan y desarrollan en los seres vivos demuestra hasta que punto la energía electromagnética es decisiva en el funcionamiento de nuestro cuerpo.Los sabios y filósofos chinos les llevan cuatro mil años de ventaja
    El Chi no es algo mágico o sobrenatural, antes al contrario, es muy natural y tiene existencia física desde la unidad más pequeña de vida, la célula.

    • ¿Campos magnéticos?. El problema es que esos “campos magnéticos” no son fácilmente mensurables. ¿Eres capaz de sentir los campos magnéticos generados en tu cuerpo?. ¿Y también eres capaz de sentir si un electro-imán está o no activado?.
      Yo no dudo de la existencia de un determinado fenómeno, pues me cuentos entre aquellos que los experimentan, pero si dudo y mucho sobre la naturaleza “magnética”, “energética”, “espiritual”, etc que se les atribuye. Sencillamente, no pasan la prueba experimental. Lo que no convierte en falso el fenómeno, pero si a la explicación.

      En definitiva, el problema del Chi es que nadie sabe a nivel científico, qué es o si existe. a nivel vivencial, a mi no me cabe duda de que hay “algo2, pero no sabría explicar “qué”.

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